sábado 13 julio, 2024

Fiscalía de EE. UU. dice que JOH supera al exdictador Noriega en el mundo del narco y armas

La defensa de Juan Orlando Hernández ha solicitado una pena de 40 años de prisión. Actualmente el exmandatario tiene 55 años de edad.

El expresidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, está a pocas horas de recibir la lectura de su sentencia condenatoria en la Corte del Distrito Sur, de New York, donde ya fueron sentenciados dos expresidentes de Centroamérica, acusados, extraditados y condenados por varios cargos, incluyendo narcotráfico.

En el caso especifico de Honduras, Juan Orlando Hernández, no es el primer exmandatario en ser juzgado en cortes de EE. UU. Antes que él fue el fallecido Rafael Leonardo Callejas, a quien procesaron por casos ligados a corrupción en el fútbol.

Callejas estuvo recluido en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.

¿Será JOH el tercer expresidente condenado en New York?

Juan Orlando Hernández, originario del departamento de Lempira, estuvo a cargo del Estado de Honduras durante ocho años y fue extraditado a Nueva York en abril de 2022 y está acusado de participar y proteger a una red que envió más de 500 toneladas de cocaína a Estados Unidos entre 2004 y 2022.

JOH fue encontrado culpable de los tres cargos, narcotráfico, tráfico y posesión de armas.

En este caso, la Fiscalía de la Corte del Distrito Sur de New York, solicitó este lunes al juez Kevin Castel imponer una pena de cadena perpetua en contra del expresidente Juan Orlando Hernández.

También se pidió confiscar al exmandatario hondureño la suma de $15.5 millones y pagar una multa de $10 millones.

Para la Fiscalía de Nueva York, el caso de JOH supera en relevancia al expresidente panameño Manuel Noriega, quien fue condenado por delitos similares a los de Hernández.

«Quizás la analogía histórica más adecuada sea el enjuiciamiento del ex líder político y militar panameño Manuel Noriega, quien fue condenado en 1992 por delitos de tráfico de drogas, extorsión y lavado de dinero, y posteriormente condenado a 40 años de prisión. Pero ni siquiera esa comparación es suficiente, ya que el comercio internacional de drogas, en especial cocaína, se ha disparado en más de tres décadas transcurridas desde la condena de Noriega», cita el documento dela presentación de sentencia.

Por su parte, la defensa de Hernández ha solicitado una pena de 40 años de prisión. «Hernández tiene 55 años, así que una sentencia de 40 años equivalen a una vida», afirmó Stabile en un documento de 159 páginas, que va acompañado por una carta de JOH para el magistrado federal en la que reitera su inocencia y expone los ‘errores’, ‘fallos’ e ‘injusticias’ que considera se cometieron durante el proceso en su contra.

Manuel Noriega, expresidente de Panamá

Retrocediendo en una línea de tiempo, en el año 1992, Manuel Noriega exdictador de Panamá entre 1983 y 1989, fue extraditado a los Estados Unidos, donde recibió una condena de 40 años de cárcel que fueron reducidos a 30 años, por conspiración para importar cocaína y lavado de activos.

El expresidente panameño tuvo vínculos con el cartel de Medellín de Pablo Escobar, estuvo 10 años en una cárcel federal en EE. UU., fue extraditado a Francia en 2010 donde enfrentó cargos por lavado de dinero relacionado al tráfico de drogas.

También fue condenado en Panamá, por los siguientes delitos: homicidio, violaciones de derechos humanos y corrupción.

Noriega falleció cuando cumplía pena en Panamá a la edad de 83 años en mayo de 2017.

Alfonso Portillo, expresidente de Guatemala

El segundo caso es Alfonso Portillo, expresidente de Guatemala, que recibió su sentencia en mayo de 2014 en un tribunal federal de New York por seis años de cárcel más devolución de dinero que intentó lavar durante su gestión en el período de 2000 a 2004.

Para el caso un juez decidió descontar el tiempo que pasó en una cárcel en Guatemala como en Estados Unidos, donde fue extraditado en 2013.

En febrero de 2015, Alfonso Portillo fue liberado de una prisión en Denver, Colorado.

Las acusaciones para Portillo fueron malversación de fondos durante su investidura presidencial.

Después de cumplir su condena en EE.UU., Portillo regresó a Guatemala y desde
entonces ha mantenido un perfil bajo en la política de país.